Directores españoles aventuraban al extranjero

MADRID — Rodeados de un torbellino de garabatos matemáticos, los nombres de Elijah Wood, John Hurt y Leonor Watling saltan de la pantalla con un “shruuum,” al estilo Bruckheimer, en los títulos de crédito de lo último de Alex de la Iglesia, “Los crímenes de Oxford.”

Es septiembre. De la Iglesia está en Cinearte, Madrid, montando el teaser: “es una película para intelectuales”, dice.

Es un chiste: con un coste de 10 millones de euros ($13,5 millones) y rodado en inglés, su drama oxoniense con asesino en serie es una de las apuestas españolas más importantes para llegar a públicos amplios y mercados internacionales.

“Oxford” también es un indicador de los tiempos que corren. Hace sólo una década pocos directores españoles se aventuraban en el extranjero, frente a la diáspora actual.

Juan Carlos Fresnadillo ha dirigido “28 Weeks Later” para Fox Atomic. Isabel Coixet tiene “Elegy”, con Penélope Cruz y Ben Kingsley, y producida por Lakeshore, en postproducción.

Pero la mayoría de las incursiones están respaldadas por empresas españolas:” Oxford” es de Tornasol, Julio Medem rodó “Caótica Ana” en Arizona con Sogecine que, a su vez y con Ariane-Ariete, tendrá a Mateo Gil en México a finales de 2008, rodando “Pedro Páramo” con Gael García Bernal como protagonista.

Con la productora madrileña Drive, Agustín Díaz Yanes (“Alatriste”) se traslada la próxima primavera a México D.F. llevándose con él a Ariadna Gil, Pilar López de Ayala y Victoria Abril para realizar el thriller “Sólo quiero caminar”.

Al igual que gran parte de la generación que irrumpió en los 90, De la Iglesia busca “hacer algo diferente, crecer. Para eso necesitas proyección internacional, rodar fuera y en inglés”, dice.

Además, como apunta la productora Mariela Besuievsky, de Tornasol, “estas películas más ambiciosas responden a lo que está pasando en España”.

Tanto financieramente como en la respuesta del mercado, el cine español está encontrando obstáculos. Y pocos esperan que las cosas mejoren.

Hay en juego varios factores: el plato fuerte del cine español es el cine de autor o de orientación artística, y su público mengua. “El público que teníamos con “Para que no me olvides” o “Heroína” ya no existe”, observa Pancho Casal sobre dos títulos emblemáticos.

Con una cultura creciente de entretenimiento doméstico, los jóvenes españoles prefieren Internet, los videojuegos o el P2P a las compras de DVD. En 2006, la venta de entradas y las de DVD cayeron, respectivamente, un 5% y un 6%. El uso de Internet dio un salto del 46% y las ventas de videojuegos también aumentaron.

Son cambios que recorren toda Europa, pero han sacudido especialmente España. Reino Unido, Francia e Italia han mantenido su taquilla en los últimos cinco años. En España, como en Alemania, la situación sugiere un declive a largo plazo: la taquilla de 2006 estuvo un 17% por debajo de la de 2001.

Con un 18% en 2006, el crecimiento en las ventas de videojuegos en el mercado español ha superado la escalada media del 10% en Europa, según Nick Parker, analista senior de Screen Digest.

De acuerdo con un estudio de MPAA, España habría perdido un 32% de su volumen de negocio legal en DVD en 2005 debido a la piratería, frente al 22% de Italia, el 20% de Francia, el 14% del Reino Unido o el 11% de Alemania.

Por otro lado, para los directores y los productores independientes el cine español está siendo víctima de una caza de brujas. La derecha nunca ha perdonado a una industria más bien volcada a la izquierda su compromiso con el movimiento de rechazo a la guerra de Irak.

“¡Arriba cine español! ¡Abajo el espectador!” se burló Federico Jiménez Losantos, uno de los tiburones más agresivos de la opinión radiofónica, ironizando sobre los recientes resultados de taquilla.

En un entorno fragmentado, cercado por la globalización, “el factor de la familiaridad, la atracción por lo cercano, funciona menos. Y las películas extranjeras son mejor recibidas por la prensa y el público españoles” según David Trueba, que considera la posibilidad de rodar en Argentina.

Si la crisis ha impactado de golpe (el pasado septiembre, la prensa nacional aún contemplaba una posibilidad de futuro basándose en los 17 millones de euros -$22m- recaudados por “Alatriste”), la reacción ha sido igualmente rápida.

Algunas empresas han cerrado; otras, como Continental o Filmanova, han centrado su actividad en la producción televisiva. Muchas están recortando sus portfolios de proyectos o haciendo tiempo mientras observan el curso de los acontecimientos.

Sin embargo, hay cierto consenso en cuanto al camino a seguir.

Las televisiones españolas, obligadas a invertir un 5% de sus beneficios anuales mayoritariamente en películas en español, se han convertido en las nuevas majors, con Telecinco y Antena 3 al frente.

“Seguiremos produciendo a nuevos directores con nuevas ideas y una manera diferente de hacer las cosas. Una historia bien contada siempre es atractiva”, dice Alvaro Augustín, director de Telecinco Cinema.

Los productores están de acuerdo en que la producción se polarizará entre películas-evento y proyectos pequeños que minimicen el riesgo financiero y de mercado.

Simón de Santiago, de Sogecine-Sogepaq, opina que “hay dos opciones: películas de alto interés internacional gracias al director y el reparto o a que estén rodadas en inglés, que atraigan financiación y preventas internacionales eliminando riesgos, o trabajos experimentales de bajo presupuesto que funcionen en el circuito de festivales”.

“Nos estamos centrando en proyectos de bajo presupuesto con mucho talento o en grandes producciones”, coincide el presidente de Filmax, Julio Fernández. Filmax tiene dos grandes proyectos con el guión avanzado: el próximo “chiller” de Jaume Balagueró, “Lady Number Thirteen” y “The Blind Man of Seville”, escrita por Will Conway, y no están solos en su apuesta por producciones más ambiciosas: el proyecto estrella de Antena 3 es el thriller histórico de espionaje “Garbo”, con un presupuesto 11 millones de euros ($14m).

Augustín confirma que Telecinco Cinema seguirá coproduciendo una o dos películas evento al año.

“Queremos producir a nuevos directores, especialmente realizadores de televisión con talento”, dice Adolfo Blanco, CEO de la división cinematográfica de Vértice, que ha producido ya, en esa línea, “La habitación de Fermat” de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.

Por su parte, KanZaman ha comprado los derechos del best seller literario “La piel fría”, un thriller de ciencia ficción, y Morgan Freeman, a través de su productora Revelations coproduce con ellos el “western” en escenario hindú “Moses Taite’s War”, con el propio Freeman como protagonista.

Una pregunta clave es cuántos de estos grandes proyectos entrarán en producción.

Las empresas están invirtiendo en una reducida lista de autores de primera fila con atractivo internacional, sea para públicos amplios o más selectos.

Mediapro y Antena 3 coproducen el proyecto español de Woody Allen. Morena y Telecinco participan en las películas de Steven Soderbergh sobre el Ché Guevara, “El Argentino” y “Guerrilla”. Mientras tanto, algunos productores tratan de acercarse, con nuevos proyectos, a los nuevos mercados. Jaume Collet Serra (“La casa de cera”) ha terminado la primera versión del guión de “Vurdulak” para Andrés Vicente Gómez, una fantasía neo-medieval sobre la historia de una venganza entre sanguinarios señores de la guerra que tiene un obvio potencial como videojuego.

Sin embargo, tratándose de una producción en 3D, es una apuesta a largo plazo. Para Gómez, “la industria está en transición, puede que tarde cinco años en estabilizarse. Hoy por hoy, el objetivo es sobrevivir, como en la guerrilla”.

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