Después de San Sebastián, siempre tendrás Sitges

Sangre y gore entre las palmeras. Puede que suene al “pitching” de una película de serie B pero en realidad, se trata de la esencia del festival europeo más importante de cine fantástico, El Festival Internacional de Cinema de Cataluña Sitges 2007, que este año celebra su 40 edición.

En su atractivo emplazamiento mediterráneo, alrededor del hotel Meliá, Sitges es como una versión relajada de Cannes, con una vibrante mezcla de proyecciones, ruedas de prensa y fiestas exuberantes, por la que han desfilado celebridades como Sam Raimi, Quentin Tarantino, Terry Gilliam, Guillermo del Toro y David Cronemberg.

El soleado y pintoresco pueblo de pescadores de Sitges (a unos 25 minutos en coche de Barcelona) es, quizá, un improbable puento encuentro para los fanáticos de la motosierra, aunque en los sesenta constituyó un semillero de la contracultura de la España franquista. El género fantástico, que se enorgullece de violar tabúes y de caricaturizar las fuentes del malestar social fue el vehículo perfecto para subvertir las limitaciones morales del régimen fascista.

Durante el turbulento año de 1968, nació el festival de Sitges bautizado como “Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror”. En 1971 tuvo su propia Sección Oficial. John Carpenter rindió recientemente un homenaje a este periodo germinal ambientando parte de “Cigarette Burns” (2005) en el festival de 1971.

Mientras el género fantástico era contemplado a menudo con condescendencia por los grandes festivales cinematográficos, Sitges se transformaba en su glorioso abanderado y comenzó a generar acontecimientos cómplices por toda Europa, como el Fantasporto, en Portugal, inaugurado en 1981 y el Festival Internacional de Cine Fantástico de Bruselas, fundado en 1983.

Hacia los años ochenta, Sitges había afianzado sólidamente su posición como el principal acontecimiento en su género y una plataforma de lanzamiento vital para películas como “Posesión infernal”, ” Re-Animator” o “Terciopelo Azul”.

En el curso de los años noventa, fue apartándose paulatinamente del género de sus orígenes pero, tras el nombramiento como director de Ángel Sala, un importante crítico cinematográfico, ha vuelto a centrarse en el fantástico, género que ha recibido una inyección de sangre nueva a través del influjo del cine asiático, incluyendo el anime japonés, y una sección especial a concurso con el título de “Oriente Express”.

Uno de los objetivos principales de Sala es demostrar que la etiqueta de “fantástico” no es “restrictiva” sino “evolutiva”. Sala piensa que el género está evolucionando, orientándose menos hacia el gore y llegando a mayores audiencias. Esta tendencia alcanzaría películas como “El sexto sentido” o ” Los otros”, las cuales han catalizado un enorme interés. “La gente ya no se aterroriza de las películas de terror”, explica. “Todo el mundo está deseando ver películas fantásticas como “El laberinto del fauno”.

Los productores locales también se han beneficiado del factor promocional de Sitges. En 1999, la mini-major Filmax, con sede en Barcelona, lanzó su sello Fantastic Factory, que ha establecido un modelo de negocio rupturista, basado en las ventas internacionales y que incluye más de 20 películas vendidas al mercado norteamericano. Rodar y Rodar, la productora que está detrás de la película que este año inaugurará el festival, “El orfanato”, es otra de las compañías locales que han seguido esta estela. El productor Joaquín Padró explica. “Hemos tratado de no estrenar la película en estos festivales, porque Sitges tiene una importancia emocional y simbólica para nosotros, debido a la lealtad con el género del público joven que acude desde toda España y el mundo entero.

El magnífico estado de la producción local, además de los 100.000 espectadores que se precipitan en bandada a Sitges cada año, es una gran atracción para los agentes comerciales que consideran a Sitges un importante campo de pruebas para los films de género, capaz de poner en marcha un imprescindible boca-a-boca, que incluye los blogs de Internet.

“Sitges es una excelente plataforma promocional que nos permite acceder a un gran universo de compradores”, afirma Adolfo Blanco, de la distribuidora especializada Notro Films, quien añade: “Un número creciente de compradores y también un número también creciente de espectadores que están al tanto de las informaciones del festival via Internet”.

Angel Sala es un gran admirador de Comicon, convención sobre el cómic que se celebra en San Diego, que ofrece una muestra de películas y que Sala considera el principal acontecimiento que les planta cara. “Cada vez hay más conexiones con la televisión, los cómics, la literatura fantástica, los juegos de rol y los videojuegos; todo esto cada vez forma más parte de un paquete global que es consumido por un segmento específico de la audiencia”, asegura.

Este año, la 40 edición del festival de Sitges está dedicada al 25 aniversario de “Blade Runner” y se cuenta con la presencia Syd Mead y Douglas Trumbull.

Algunas de las películas claves son la cautivadora película de fantasmas “1408”, de Mikael Håfström, el documental experimental “Zoo”, de Robinson Devor y un plato local, el elegante thriller “El rey de la montaña”, de Gonzalo López-Gallego. También habrá una retrospectiva de películas norteamericanas de terror de los años 70 y 80 que contará con la presencia de George A. Romero, quien recibirá el prestigioso el Gran Premio Honorífico otorgado por el Festival Internacional de Cinema de Catalunya en homenaje a toda una carrera dedicada al cine de terror.

Filed Under:

Follow @Variety on Twitter for breaking news, reviews and more